Con apenas cinco meses en el circuito profesional, Rafael Jódar Camacho (Leganés, 2006) ha transitado del puesto 900 al 34 (ránking live de la ATP) , clasificación que todavía puede mejorar a raíz de su superlativa actuación en el Mutua Madrid Open. En el Masters 1000 de Madrid, ausente Alcaraz por lesión, sólo se habla de Rafa, quien con apenas 19 años está cautivando a todo el mundo merced a un tenis talentoso, valiente, determinante, espectacular… En sus partidos ya hay 12.000 personas flipando. Este miércoles, no antes de las 16:00, Rafa contiende ante el número 1 mundial: Jannik Sinner, quien ya lo ha glosado con vocablos de admiración.
MIGUEL SANTIAGO RICO. Es cierto que la ascensión de Carlitos Alcaraz al número uno mundial desde aquí al lado, desde la academia Equélite-Juan Carlos Ferrero de Villena, fue fulgurante y todos nos frotábamos las manos al comprobar como con la retirada de don Rafael Nadal Parera, el tenis español había hallado un relevo generacional en tiempo y forma rapidísimos.
Pero no es menos cierto que se estaba abordando una cierta crisis generacional con exigua nómina de tenistas españoles en el Top-100. Con Alcaraz en la cima, con Davidovich a menos y muy irregular, y luego ya Munar pero lesionado, con dos meses de parón por culpa de un edema en el húmero. Cerrando el Top-100 dos ilustres veteranos, uno, el castellonense Roberto Bautista (38 años) a punto de retirarse y el otro, el gijonés Pablo Carreño, 34 años, con mayor presencia en torneos Challenger.
Es entonces cuando irrumpe un tridente madrileño que está asombrando a propios y extraños, el que lidera Rafael Jódar Camacho (19 años, 1.91 metros) y que tiene en Martín Landaluce (20 años, 1.93 metros) y Daniel Mérida (21 alos, 1,88 metros) a sus otros dos grandes valedores, que también están ya en el Top-100, Martín hizo cuartos en el Masters 1000 de Miami y Dani fue subcampeón del 250 de Bucarest y ha formalizado un gran Mutua, sólo cediendo ante Tsitsipas.
Pero en Madrid, en la central, en la Manolo Santana, sólo hay ojos y piropos para este chaval, con cara de niño, siempre ataviado con gorra oscura, todavía por adquirir un aspecto mas atlético, un diestro de más de 1.90 y de un talento descomunal, responde al nombre de Rafael, bendita coincidencia, y se apellida Jódar Camacho. Su entrenador es su padre, Rafael Jódar y no dispone de un box con tropecientas personas, su equipo técnico lo forma su padre y poco más.
Lleva muy poco tiempo en el circuito y ya está deslumbrando con un tenis explosivo por momentos, también en tierra. Rafa fue campeón en Marrakech, en un 250, hizo semis en Barcelona Un 500), donde sólo Fils impidió su presencia en la final y ahora se halla en 1/4 en Madrid tras superar con descarada solvencia, entre otros a un Top-10 como De Minaur. Este miércoles se opone al número 1, Jannik Sinner, y es capaz de todo.
Rafa despliega un tenis de ataque, nada especulativo, muy buen servicio, volea bien en red, de un revés prodigioso y una derecha escandalosamente buena, conecta muy bien con la grada y cuando habla lo hace siempre de forma coloquial, humilde, muy natural.
Puede llegar muy lejos, hasta donde, no se sabe. Es muy, muy bueno y es un perfecto híbrido entre lo mejor del tenis español y lo mejor del tenis estadounidense.