El Record

SÍ, FUE EL PARTIDO DE NUESTRAS VIDAS!

FERRÁN LEVANTA LA COPA DEL MUNDO EN NE JERSEY. FOTO: RFEF

Jamás podremos olvidar aquella noche del 19 de julio del año 2026. Siempre recordaremos lo mucho que padecimos para ver ganar a España su segunda estrella a pesar de su majestuosa supremacía sobre la albiceleste. Lo visualizamos desde pleno corazón de nuestra Elda, desde la Plaza Mayor, desde el hogar el fútbol, Plaza 4 Gastrobar, donde siempre nos hacen sentirnos en casa, aunque esta vez el hogar era colectivo, flipante era contemplar a las más de 2.000 personas que abarrotaban la Plaza y nunca podremos olvidar cómo se festejó del gol de Ferrán, el chico de Foios (8.000 habitantes en la comarca de L`Horta Nord), de la cantera valencianista, desde prebenjamines hasta los 19 años en la entidad che.

MIGUEL SANTIAGO RICO. Tenía que ser él, un futbolista discutido, inédito desde un prisma goleador en el Mundial, autor de remates de toda índole sin el premio del gol. Había saltado al verde del Metlife Stadium de New Jersey en el minuto 62 de encuentro a un Mikel Oyarzábal no demasiado visible. Él, Ferrán Torres García, de 26 años, tenía que ser el nuevo Iniesta de la Roja. En él confió por enésima vez Luis de la Fuente y le volvió a salir magníficamente bien.

Eran las 23:14 horas, hacía menos bochorno en la Plaza, l@s eldenses estaban expectantes, España había lanzado a portería en más de 11 ocasiones y había gestado muchísimas opciones de gol conjuradas por el Dibu. Había gente en la Plaza que no podía contener su inquietud, incluso recuerdo a una chica adosada a sus estampitas de sus santos preferidos rogando que llegara el momento que tod@s esperábamos y llegó. España estaba siendo infinitamente mejor que la albiceleste de Scaloni, que ya jugaba con 10 por la doble amarilla del ínclito Enzo Fernández.

Sólo faltaba el gol para poder impedir que el combinado argentino alcanzará la tanda que tanto anhelaba por cuanto era la única receta posible para tratar de ganarnos al disfrutar del mejor arquero planetario en las tandas de penales. Previamente habíamos llegado a celebrar el gol de Nico Williams que el trencilla esloveno anuló por unas faltas inexistentes.

Y llegó el momento, ese que nunca podremos olvidar, el gol del partido de nuestras vidas. El extremeño Pedro Porro patea desde el carril del 8 un balón a segundo palo, los argentinos creían que salía, el Dibu estaba descolocado, pero toca Nico lo suficiente como habilitar a Ferrán, el balón le bota delante y patea de zurda a las mallas, el delirio.

En todas nuestras plazas, parques o estadios,, desde Santiago a la Mayor de Sax, desde Plaza Ficia aMayor Elda, desde el Campet al Santa Bárbara monovero, los decibelios por el tanto de Ferrán se dispararon hasta alcanzar lo inaudible, una bendita locura. Hubo un segundo gol de Ferrán que fue anulado por un fuera de juego más que discutible.

Los minutos finales se hicieron eternos. Argentina, que no había gestado una sola oportunidad de gol en los más de 100 minutos precedentes apeló al balón parado para tratar de equilibrar la final siempre partiendo de la bota izquierda de Leo. Pero el 1-1 hubiera sido injusto, de todo punto.

El silbido final hizo estallar literalmente nuestras plazas, nuestros parques, nuestra España, esa España que sólo luce unida gracias al fútbol, desde María Pita a Almería, desde Huelva a Barcelona, desde Bilbao a Málaga, desde la Plaza del ayuntamiento de Pinoso a la de Santiago en Villa transitando por las Plazas Mayores de Elda o Sax, el Campet petrerí o el Santa Barbara monovero.

Ayer fuimos inmensamente felices merced a ese deporte en el que juegan once para once y en el que antes casi siempre ganaba Alemania, Gary, pero ahora en el siglo XXI casi siempre es España.

El mal perder de Roberto Ayala, Leandro Paredes y algún argentino más nunca podrá empañar, ni eclipsar la caballerosidad y el saber estar del menos bilardista de los seleccionadores argentinos: Lionel Scaloni, al que ahora el aire mallorquín tiene que hacerle pensar si sigue o no sigue al frente de una selección argentina que ha hecho historia con él en el banco y a la que ayer sólo una España maravillosa les impidió cerrar el círculo de un ciclo mágico con Leo de Leyenda.

Me encanta esta España de Luis de la Fuente, me encanta este fútbol total, que se despliega con un fútbol asociativo que domina al oponente hasta hacer eclipsar a sus estrellas protegiendo a un Unai que sólo ha recibido un gol en 7 duelos, de locos. Un fútbol total que enamora al planeta fútbol pero siempre desde la humildad y desde el colectivismo más fecundo. Somos los mejores en adultos, chicos y chicas, y en categorías de formación, brutal.

Ayer Valero y Gala fueron felices en el Metlife, o Ángela junto a sus amigas en Hudson Yards y nosotros, Susana y yo, ataviados con la camiseta del mejor jugador que yo he visto en directo en un estadio de fútbol, Pedri, también lo fuimos junto a Paloma y Pascual y junto a miles de eldenses que ayer festejaron la segunda estrella, algo quimérico en el 82, en el 86 o en el 90.

Inmensamente orgulloso de ser español, ya es lamentable que sólo se pueda aseverar cuando juega la selección, en otro contexto «te liquidan», de locos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *