Felipe Miralles Justamante es un crack. A sus 69 años, el mítico vencedor de la Popular San Silvestre Eldense es hoy día uno de los grandes entrenadores de atletismo que hay en la Comunidad Valenciana. El jumillano, afincado en Petrer desde hace muchos años, se enorgullece de entrenar dos de los mejores atletas de España en su edad: Juanga Brici Armero (campeón estatal sub 20 de 800) y a Remei Verónica Gonzálvez Payá (campeona nacional sub 18 del 2.000 obstáculos). Recién llegado de Castellón, Miralles atiende a EL RECORD para analizar «el fenómeno Remei».
MIGUEL SANTIAGO RICO. El Capet Petrer disfruta de grandes técnicos como el joven Rubén Payá o el veterano Felipe Miralles, entre otros. Felipe lleva muchísimos años en este deporte y ahora en su calidad de entrenador de jóvenes promesas ha logrado grandes progresos en atletas como Sergio Callado, Juanga Brici Armero o la pequeña crack Remei Verónica Gonzálvez Payá.
Respecto a Remei, Felipe aseveraba: «Remei es una gran atleta. Ama el deporte que un practica, es muy responsable y tiene un gran compromiso con su preparación. Estoy convencido de que todavía tiene un enorme margen de mejora y que puede dar muchas alegrías en el futuro. De Remei destacaría, sobre todo, su disciplina, su responsabilidad y su capacidad de sacrificio. A pesar de su juventud, afronta cada entrenamiento con una gran madurez, esfuerzo y constancia, cualidades fundamentales para seguir creciendo como atleta.
La entreno desde su segundo año en la categoría sub-14, hace ya cuatro años. Es una etapa clave en la formación de un atleta, el momento en el que se empiezan a sentar las bases para que pueda desarrollar todo su potencial y llegar al máximo nivel. En estos cuatro años se ha clasificado de forma consecutiva para todos los Campeonatos de España, una muestra de su constancia, su evolución y el compromiso que mantiene con su preparación».
Respecto al carrerón en la Gaetà Huguet de Castellón: «Sí, confiaba en que pudiera hacer una gran carrera. Antes de una competición siempre existe la incertidumbre, porque pueden influir los nervios o surgir cualquier imprevisto. Pero también sabía que llegaba muy bien preparada. La vi muy confiada, con una autoestima muy alta y transmitiendo mucha tranquilidad, aunque por dentro, como es lógico, seguro que también tenía nervios. Esa serenidad fue una buena señal y al final todo salió como esperábamos. Hizo un auténtico carrerón: se proclamó campeona de España y consiguió la mínima para el Campeonato de Europa. Cuando el trabajo está bien hecho, se une al esfuerzo, la disciplina, la confianza y la actitud que ella tiene, los resultados terminan llegando».