El Viejo Pepico está de actualidad debido al inicio de las obras para la colocación de un nuevo perimetral en el recinto de la avenida de Las Olimpiadas de la ciudad de Elda. Esta obra presenta un coste de 695.150 euros y un periodo de ejecución de entre 4 y 5 meses. Al hilo de esta actuación se plantea por enésima vez una disyuntiva: ¿Qué hacemos con el Viejo Pepico?
MIGUEL SANTIAGO RICO. El primer equipo del CD Eldense acumula casi 14 años sin jugar encuentros de competición oficial en el antiguo estadio municipal, ahora popularmente conocido como «Viejo Pepico». Este recinto, como el Nuevo Pepico y también el campo anexo, son espacios deportivos cuyo uso y explotación está cedido a una sola entidad: el Club Deportivo Eldense.
El estadio se inauguró un 26 de abril de 1964, va para 62 años. Actualmente, todo lo que no es el césped, antiguos graderíos, torre del marcador y demás se hallan en estado ruinoso, caótico, lamentable porque no se ha terminado de tener claro su futuro. También se hallaba en muy mal estado el muro exterior y se está procediendo a su demolición y sustitución por un muro perimetral de acero galvanizado que posibilita la permeabilidad visual desde el exterior.
EL ELDENSE B: El filial del CD Eldense, el B de Juan Andrés Giménez, lleva jugando allí tres temporadas, antes se jugó a rugby, e incluso se desarrolló allí un Supercross que luego permitió la renovación del verde, el problema histórico de esta infraestructura.
El Eldense B es el único que actualmente juega allí y cuando vienen seguidores de sus oponentes, la imagen que se llevan de Elda es fatal porque las gradas se caen a trozos. ¿Qué pasa? Que en este estadio en teoría se iba sólo a entrenar, pero no a jugar encuentros de competición oficial y claro, de cara a los espectadores es penoso que sólo se pueda utilizar la tribuna porque el resto del estadio está calamitoso. y ofrece una imagen patética.
¿QUE HACEMOS CON EL VIEJO PEPICO? Es el interrogante que planteábamos como titular de esta reflexión. Los diferentes políticos eldenses de los últimos años no han terminado de tener claro, merced a la construcción del Nuevo Pepico, qué hacer con el Viejo. Se habló de si un centro comercial, de si un estadio galáctico, de si una reforma parcial sino integral, de qué quería hacer el CDE con el estadio por cuanto se le cedió su uso y explotación.
¿Y ahora qué? Si se está cambiando el muro perimetral, lo lógico sería pensar que hay o habrá un proyecto para rehabilitarlo y con un coste prudencial permitir que allí se pueda jugar y la gente pueda ir tranquilamente a ver los partidos.
Su emplazamiento es excelente, allí se han vivido gestas coperas inolvidables del CDE, grandes partidos de segunda B, bastantes promociones de ascenso, encuentros de división de honor juvenil etc, o la visita por ejemplo de los veteranos de Real Madrid o FC Barcelona. Todavía recuerdo el cabreo monumental de don Alfredo di Stéfano con aquellas declaraciones en el homenaje a Agustín Hernández (19 de febrero del año 2000) calificando de «patatal» el césped eldense, el estado de la hierba fue una preocupación histórica para el Deportivismo.
Recreaciones maximalistas y utópicas de un posible nuevo estadio hemos visualizado más de una durante todos estos años, pero lo que pretendemos es ver realidades tangibles que otorguen viabilidad futura a una infraestructura ahora en estado lamentable por culpa de la indefinición colectiva respecto a su mañana.