Paulo Jorge Pereira (Amarante, 1965) es el ideólogo, el director de orquesta, el constructor del «pequeño» gran milagro del «andebol» portugués. Ayer, 20 de enero de 2026, en el Jyske Boxen Arena de Herning, 15.000 enfervorizados hinchas daneses se rindieron ante la histórica victoria de Portugal sobre los campeones olímpicos, europeos y Mundiales: la Dinamarca de Mathias Gidsel. Esta vez no fue Gidsel el MVP, lo fue Martim Costa, el hermano de Kiko, los dos chavales de Vilanova de Gaia que han deslumbrado al planeta Balonmano.
MIGUEL SANTIAGO RICO. Hoy los tres grandes tabloides deportivos de Portugal llevan el Balonmano (a partir de ahora Andebol) a su portada, compartiendo protagonismo, tras una tarde-noche inolvidable, con el éxito del Sporting Clube de Portugal, que derrotó en el Alvalade al PSG de Luis Enrique en Champions.
La selección portuguesa de andebol ha participado en seis Mundiales, hasta 1997 no había tomado parte en ninguno, y sus posiciones finales fueron: el 19º, 16º, 12º, 13º y en el último Mundial, el de 2025, fueron cuartos, cayeron en semis ante Dinamarca y en la consolación frente a Francia.
En campeonatos de Europa, el combinado luso tomó parte proactiva en 8 ediciones, sin contar la actual. Sus puestos: 12º, 7º, 9º, 14º, 15º, 6º, 19º, 7º y en esta edición veremos.
Por lo que respecta a los Juegos Olímpicos, su única participación fue en Tokyo 202, donde fueron novenos.
LA EJECUTORIA DE PAULO: Paulo Jorge Pereira acumula más de 30 años siendo entrenador de balonmano. Ha entrenado en Portugal al Porto, en España al Cangas en DH Plata, en Angola a la selección nacional femenina (campeonas de África) y a un equipo de club, en Túnez igualmente: combinado nacional (campeonas de África) y equipo de club. En 2016 retorna a Portugal para hacerse cargo de la selección nacional masculina, cargo que ha compatibilizado con el de técnico del CSM Bucarest rumano (de 2017 a 2019 y fueron campeones de la Challenge Cup), equipo de Kuwait (junio de 2022, ganaron la Champions de Asia), en la 24-25 dirigió al Celje esloveno y esta temporada, la 25-26, adiestra al Dinamo de Bucarest.
EL PEQUEÑO GRAN MILAGRO DE PORTUGAL: Portugal es un país de más de 10 millones de habitantes, pero no alcanza las 50.000 licencias de andebol: El Balonmano, hasta ahora, no ha sido ni el primero, ni el segundo ni el tercer deporte del país. Desde la llegada de Paulo Pereira, el andebol portugués ha subido exponencialmente, primera participación en Juegos Olímpicos, mejora progresiva en sus posiciones en las grandes competiciones internacionales hasta el cuarto puesto mundialista de 2025. «No me quiero morir si colgarme una medalla», aseveraba en alguna entrevista el seleccionador lusitano.
Paulo Pereira no es sólo un gran estratega, que estudia minuciosamente a su oponente de turno, es un entrenador que entiende este juego desde la súper valoración del TEAM, como lo hacía Marit Breivik; «Together Everyone Achieves More», «Juntos todos sumamos más», el equipo por encima de todo, pero siempre desde la humildad. Pereira valora mucho la pasión, él es un apasionado del Balonmano y lo demuestra.
Ayer en Herning, Portugal jugó con pasión, se supo abstraer de la presión ambiental de la cancha de Jutlandia y jugó muy bien a balonmano. Y es que Pereira ha armado una escuadra híper competitiva que tiene de todo, en la que todos son importantes, desde especialistas defensivos como el cubano Víctor Iturriza (35 años, 1,93), o Salvador Salvador (24 años, 1.98) hasta la dupla de talentos que forman los hermanos Costa, Kiko (zurdo, 20 años, 1.89, topscorer del Europeo)) y Martim (diestro, 23 años, 1.88. MVP ayer) pasando por el portero Gustavo Capdevile (28 años, 1.90) o la irrupción de un ilustre veterano Antonio Areia (35 años, 1.90) que ayer estuvo espectacular (6 goles de 9 lanzamientos) y muchos detalles más de un equipazo. Un equipazo que ayer exhibió un gran balance defensivo como lo corrobora un dato revelador: 0 goles de contraataque de Dinamarca, según evoca la estadística oficial.
UN POCO GALLEGO: Paulo Pereira se considera un poco gallego, su mujer es de Vigo y uno de sus hijos nació allí. En una entrevista en Faro de Vigo comentaba que hace unos cuantos años viajaba desde Oporto a Vigo a ver al Octavio Pilotes Posada en su época dorada en competición europea cuando llenaba As Travesas.
Paulo valora notablemente la importancia de la formación de los entrenadores y es algo que se mima mucho en Portugal y en lo que la Federaçao Portuguesa de Andebol invierte mucho. Pereira tiene mucho que enseñar.
Portugal ambiciona colgarse una presea en este Europeo y tiene pinta de que puede lograrla. Sería la culminación del pequeño gran milagro portugués, del que Paulo tiene mucha culpa.